Más que una tendencia, las metodologías ágiles son necesarias en ambientes donde entregar resultados a los clientes debe ser una tarea contínua para las compañías. Incorporar agilidad a los negocios no es como seguir una receta y las empresas que intentan hacerlo de esta manera pueden encontrar dificultades. Fabián Aguilar, Gerente de Agilidad e Innovación de Tinet, empresa partner de Liferay, es el invitado del blog para hablar de los desafíos de las empresas en la búsqueda por agilidad.

Las metodologías ágiles: Desafíos, aplicación y valor

Nos encontramos en el boom de la transformación digital y de las mal llamadas metodologías ágiles.

Actualmente muchas compañías están formando equipos ágiles, tomando cursos de Scrum, Lean Kanban, SAFe por nombrar algunos. Pero también se están encontrando con la desilusión de las metodologías ágiles. ¿Cuál es la promesa y cual es la desilusión?, vamos a explorar estas preguntas.

La promesa de las mal llamadas metodologías ágiles, tiene que ver con acelerar el time to market de las ideas o iniciativas hasta que están en las manos del cliente, aumentando así la satisfacción de los clientes, la entrega de valor del negocio, la capacidad de adaptarse al cambio, etc. Lo anterior también lo refleja el estudio de estado de agile a nivel mundial en su décimo tercera versión

Beneficios de adoptar agile según decimo tercero State of Agile Report

Lo anterior nos ayuda a entender un poco mejor cual es la promesa de agile, sus beneficios. Sigamos con las preguntas ¿Dónde está la desilusión y el gran desafío? y acá es donde me gustaría dejar algunas ideas claras:

En rigor, muchas de las metodologías ágiles, son en realidad frameworks, un conjunto de técnicas y prácticas, sustentadas en valores y principios, formas de pensamiento.

Al tratarlas como metodologías, las compañías caen en la ilusión de que siguiendo los “pasos” de estos “métodos” se garantiza un resultado. Nada más lejano de la realidad.

Agile en su aplicación, nace desde el negocio, desde la ideación hasta la materialización de la idea en las manos del cliente. Pero se tiene el mal concepto que agile es solo un tema de TI, este grave error genera poco involucramiento del negocio, mermando así también el valor que agile puede brindar al negocio.

La desilusión viene de no entender las implicancias de agile para cumplir su promesa, no entender que es necesario un cambio en el liderazgo, formas de comunicar, armar equipos, gestionar el trabajo, definir objetivos, tomar decisiones. No es adaptar un método es cambiar los principios y valores que rigen y ese es el gran desafío.

De acuerdo con el treceavo State of agile report, las principales causas del fracaso en la adopción de las metodologías ágiles por parte de las organizaciones son: una cultura inadecuada con agile, resistencias al cambio, poco o nulo soporte por parte de los líderes.

No quiero cerrar esta nota sin algunas conclusiones:

Las “metodologías” ágiles vinieron para quedarse.

Su adopción va más allá de la técnica, va en el involucramiento entre TI y Negocio respecto de nuevas formas de colaboración, comunicación y trabajo.

Su valor y promesa son parte importante de la transformación digital de una organización.

Los líderes y managers no pueden quedar fuera de su adopción y son vitales para que su adopción funcione en cualquier compañía.

Son mucho más un tema de negocio, de validar ideas y darle valor al cliente, al contrario de lo que se cree, que son un tema de solo desarrollo de software.

 

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